CONTENIDO

CRITICAS MUSICALES, VINOS,NOTICIAS, FOTOGRAFIA, CINE, CONCIERTOS,VIDEOS,.......



sábado, 12 de junio de 2010

SCHUBERT, FRANZ Sinfonía nº8 "Incompleta", D.759 Orquesta Filarmónica de Munich ,SERGIU CELIBIDACHE - 30 Septiembre 1988 -




http://rapidshare.com/files/142001392/Sinfon_a_inacabada_-_Celibidache_-_Orquesta_Filarm_nica_de_Munich.rar.html


Schubert recibió una herencia sinfónica nada desdeñable: Haydn, Mozart y un Beethoven que ya había construido sus obras definitivas luego de haber sentado las bases del Romanticismo. Con estos mimbres, la obra sinfónica de Schubert se divide en tres períodos: Uno, el que abarca sus tres primeras sinfonías, en la onda clásica e imitando a Haydn y Mozart; luego con un mayor dominio de medios y personalidad, abarcando esta fase la Cuarta, Quinta, Sexta y Séptima sinfonías; y finalmente, dando lo mejor de sí mismo en la Sinfonía Incompleta y en La Grande, obras maestras de madurez donde el artista recoge el legado de Beethoven y lo asimila como vehículo de creación propia y personal. Hemos de tener en cuenta que existía un cierto complejo ante la ya terminada obra de Beethoven y la cuestión era la siguiente: ¿Se puede todavía hacer algo después de Beethoven? Schubert demostró que sí.
La característica principal de Schubert en su proceso creativo, con independencia del género musical, es su absoluto dominio de la melodía. Si la importancia de un músico se midiese por el uso melódico Schubert sería el compositor más grande de la historia. La efusión lírica, la belleza y convicción del canto le bastan a Schubert para cimentar la solidez de la composición sinfónica aun dejando de lado el valor de lo meramente contrapuntístico en aras de una frescura melódica de inspiración inigualable. En términos de Armonía, la obra de Schubert cobra todavía mayor singularidad: Su principal rasgo es la pasmosa facilidad que tiene el maestro para la modulación, para el cambio de modo mayor a menor, o viceversa, a través de un atractivo y sorprendente juego de tonalidades. Esta combinación de melodía y tratamiento armónico es lo que otorga a su obra sinfónica su verdadera calidad, amen, por descontado, de otro tipo de formas compositivas (Lieder). También se ha de significar el respeto de Schubert por la forma musical clásica (Sonata) para edificar su obra sinfónica, aunque con unos tratamientos mucho más imaginativos, como lo son el empleo de materiales inéditos de los expuestos en la introducción o la brusca “forma” de exponer los segundos temas. Esto ha dado pie a que ciertos críticos hayan aludido a la “debilidad constructiva” por la especialísima técnica del músico para exponer sus ideas estéticas. Esas afirmaciones no tienen ningún fundamento y se basan en un ya muy superado cientifismo a la hora de elaborar el desarrollo formal, aspecto al que Schubert concede un continuo fluir que enriquece de vigor y savia nueva a lo escrito.
Sobre la elaboración de la Sinfonía Incompleta de Schubert se han vertido ríos de tinta. El manuscrito de la obra atestigua que ésta fue iniciada el 30 de octubre de 1822. Unos meses más tarde, la Sociedad Musical Styrie acoge a Schubert como miembro de honor y éste, como agradecimiento, promete una sinfonía, compromiso que nunca cumplirá. Sin embargo, Anselmo Hüttenbrenner, amigo íntimo del compositor y encargado de tramitarle el ingreso a la Sociedad antes referida, viaja a Graz — sede de Styrie — y muestra al director de orquesta Johann Herbeck una transcripción de la misma para piano a cuatro manos. El director ofrece en concierto público la audición de esos dos movimientos junto con la Tercera Sinfonía. Un tal Newbould completa y orquesta el tercer movimiento (Scherzo) — en base a un esbozo de Schubert — y propone como último movimiento el Entreacto en si menor de Rosamunda. No prospera la tentativa, así como tampoco las de G. Bush, Vaughan, Abraham, Hollard o Casale. Afortunadamente, la Incompleta sigue estando maravillosamente bien incompleta y ocurre que, como en muchas otras obras de Schubert, se quedó a medio terminar. Pero la grandeza y densidad de sus movimientos le sirven para alcanzar la categoría de sinfonía y la cota de absoluta obra maestra.

MAS VERSIONES RECOMENDADAS
- Wilhelm Furtwängler con la Filarmónica de Berlín. DG Dokumente. (Auténtico testimonio del gran maestro alemán. De absoluta referencia)
- Carlos Kleiber con la Filarmónica de Viena. DG. (Otra obra para la posteridad del llorado Kleiber. Magnífica versión, la mejor de las modernas grabaciones)
- Carlo Maria Giulini con la Sinfónica de Chicago. DG. (Versión dramática y cuidadosa. Elegancia, poder, fuego y sentimiento)
- Claudio Abbado con la Orquesta de Cámara de Europa. DG. A mí me parece estupenda
- Wolfgang Sawallisch con la Staatskapelle de Dresde. PHILIPS. (Impresionante el sonido orquestal. Una grabación de referencia)
- Bruno Walter con la Filarmónica de New York. SONY. (Poco podemos decir. Magistral e inolvidable versión de uno de los más grandes directores de todos los tiempos)

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada